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Augusto Sola, M.D.

Agradecimientos

El Dr. Sola siente que la gratitud es una expresión del corazón.

Puesta del sol en un carro con Mateo, Pedro,
Michelle y Guadalpe

El está muy conciente que no hubiese podido contribuir de la manera que lo hizo sin la ayuda, la colaboración, y el apoyo de mucha gente. Sus padres le enseñaron los valores de la honestidad, del cuidado con amor, y el de ayudar a los demás. Desde una posición humilde y con muchas dificultades hicieron un gran esfuerzo para que Augusto fuera a un colegio donde pudo aprender Inglés. Sus padres le infundieron el valor de la educación, y que “el saber no ocupa lugar”. Sin ellos, sin su amor y sin su esfuerzo y entrega, no hubiese podido llegar donde está y no hubiese llegado a ser quien es hoy en día.

Ocho Nietos y Bisabuela

Ocho Nietos y Bisabuela

A lo largo de su carrera profesional, el Dr. Sola reconoce y agradece muy profundamente a mucha gente. A los Drs. Braden Griffin y Francis Bednarek por enseñarle, allá por 1974-77 mucho de lo que sabe y por apoyarlo durante todos estos años desde entonces. Ellos le sirvieron como modelos, dejándole un ejemplo permanente e indeleble sobre lo que significa el cuidado intensivo de un recién nacido. Luego, los Drs. Roderic Phibbs y George Gregory fueron sus mentores en los primeros años de investigación en UCSF. Con los años se convirtieron en amigos y ejemplos de vida. El Dr. Joseph Kitterman, un activo y gran ejemplo con sus excelentes paradigmas. En los tres, la dedicación, la honestidad y el “no cortar caminos” son características propias y esenciales, no muy frecuentes en la vida profesional de la medicina. El Dr. Sola fue un afortunado en que su camino se cruzara con el de estos grandes seres humanos temprano en su carrera (1978), y que desde entonces se haya mantenido una estrecha relación. Sin ellos tres, sin su ejemplo, sin su amistad, la vida profesional y personal del Dr. Sola hubiese sido distinta.

Nace Mateo y recibe todo el amor de Michelle
y carolina

En Argentina, algunos de sus colegas y personas que él formó dentro de la neonatología, se convirtieron en amigos y también contribuyeron en su carrera. Entre ellos se encuentran los Dres. Diana Fariña, Pancho Duboscq, Isabel Kurlat, Gustavo Goldsmit, Liliana Bouzas, Gabriela Bauer, y otros. El Dr. Diego Gutiérrez, un cirujano cardiovascular pediátrico, le mostró todo acerca del cuidado, la integridad y honestidad profesional, y el compromiso. Muchas enfermeras educaron en muchos aspectos al Dr. Sola y algunas después de 25 años siguen siendo amigos. Entre ellas se encuentran Ginny Raviotta, Ana Quiroga, una enfermera “par excellence”, Fernanda Egan, Clara Gilli, Mirta Sosa, y muchas más. En los últimos 5-10 años el Dr Sola se siente afortunado de haber conocido y compartir con los Dres. Hernán Cruz, Hernando Baquero y Fernando Cabañas quienes han sido excelentes consejeros y pilares.

tres nietas

tres nietas

Paul Laveroni, Manuel Nölting y Marcela Taraciuk ayudaron al Dr. Sola de distintas formas y de una excelente manera, siendo fundamentales tanto en su vida como en su carrera. De una manera u otra, fueron importantes para que el Dr. Sola continuara con las contribuciones a la educación, al cuidado clínico, a la investigación y dentro de su carrera profesional.

El Dr. Ronald Goldberg, Profesor de Pediatría y Director de Neonatología en la Universidad de Duke, ha sido un gran amigo durante los últimos 24 años. Es un gran ejemplo de integridad y honestidad dentro de la medicina, y también es un profesional dedicado, cuidadoso, interesado, compasivo y un excelente ser humano. Su amistad ha sido, y sigue siendo, uno de los milagros de la vida.

Papá y los dos varones, Ignacio y Augusto

El Dr. Sola también siente una profunda gratitud hacia muchas familias y recién nacidos que han pasado por momentos difíciles, brindándole importantes e imborrables lecciones de vida y de muerte.


El Dr. Sola también agradece a sus hermanos, Benigno y Fernando, y muy profundamente a sus cuatro hijos, Mariana, Carolina, Augusto Javier e Ignacio Pablo, quienes han estado allí, amando y apoyándolo, en buenos y en malos momentos y en tiempos fáciles y en los muy difíciles. Sus nietos, por supuesto, le dieron una nueva perspectiva de la vida. Sus hijas Mariana y Carolina, junto a sus hijos Michelle, y Guadalupe, que nacieron con serios problemas, le mostraron el verdadero significado del cuidado intensivo neonatal, de los esfuerzos en equipo, de los “detalles” y por sobre todo del cuidado familiar focalizado.

Augusto abuelo, “Augustito” (Ato) y Marta

Para finalizar, el Dr. Sola agradece a Marta Rogido, por su profunda amistad y su paz interior lo que ayudó al Dr. Sola a crecer día tras día.